Hubo una maΓ±ana que, sin aviso, cambiΓ³ todo.
TΓΊ ibas a la escuela. Yo iba al trabajo. El mismo camiΓ³n, el mismo pueblo, pero de repente el mundo se hizo mΓ‘s pequeΓ±o y mΓ‘s brillante al mismo tiempo. Y fue ahi donde nos encontramos.
Hay algo en ti que me detiene: esa inteligencia que no presumes, que simplemente existe, como la corriente bajo el mar. Ves el mundo con una profundidad que pocos tienen, estudias la vida como quien la ama de verdad.
TΓΊ elegiste cΓ³mo quieres que te llamen, y en eso ya hay algo tuyo, algo que no pide permiso. Me gusta eso de ti.
Ame. Corto, suave, tuyo. Y de alguna forma, cuando lo digo, se siente como si ya dijera todo.
Y no lo digo como una frase bonita. Lo digo porque desde que llegaste, hay algo en mΓ que volviΓ³ a despertar. Como si hubieras encendido luces en rincones que llevaban demasiado tiempo en silencio.
TΓΊ te quedaste en mis pensamientos, en mis sonrisas inesperadas, en esa parte del corazΓ³n donde solo habita lo que realmente importa.
El rojo de lo que siento y no siempre sΓ© decir.
El azul profundo de todo lo que guardo para ti.
El verde de seguir creciendo, los dos, juntos.
El negro sereno de las noches en que pienso en ti.
El cafΓ© de algo sΓ³lido, real, que no se rompe fΓ‘cil.
No sΓ© si las medusas se enamoran, pero sΓ© que brillan mΓ‘s cuando el mar estΓ‘ en calma. AsΓ me siento contigo: en calma y brillando.
Yo ya elegΓ mi camino, y empieza en ese camiΓ³n una maΓ±ana cualquiera, y llega hasta donde tΓΊ estΓ©s.
Como el ocΓ©ano, guardo profundidades que solo tΓΊ puedes explorar. Por fuera parezco tranquilo, pero por dentro siento un universo por ti.
Tus colores: el rojo intenso de mi pasiΓ³n, el azul profundo de mi alma, el cafΓ© de la tierra que nos sostiene, el negro de la noche donde sueΓ±o contigo, y el verde de la esperanza que florece cada dΓa.
Porque hay encuentros que parecen pequeΓ±os cuando suceden, pero con el tiempo entiendes que estaban cambiando tu vida sin que lo supieras.
Gracias por decir que sΓ. π
β Luis Eduardo